domingo, 4 de julio de 2010

Me llama mi fantasma

Esta magnana he tenido una entrevista de trabajo. Uno se despierta y descubre pronto (si tiene la suerte) el fantasma que le acompagna. Guarda un parecido lejano y reconocible con uno, algo familiar pero que hoy esta mas presente que de costumbre. El fantasma es el ideal de mi mismo y hoy que me dirijo a la entrevista me acompagna. Mas aun, diria que voy a su encuentro en la entrevista. Es posible que no de de cuenta de como este fantasma me acompagna, o m'as aun, de que no me de cuenta (don't realize) de que persigo este fantasma, en cuyo caso es posible que termine hablando por mi boca a la manera de un espectro ventrilocuo, pero voy a su encuentro. Hoy tengo cita, no con el doctor, sino con el fantasma que es el ideal de mi mismo. Soy yo el que voy al encuentro de mi mismo y sin embargo, la cosa no era ma's que ir a una entrevista de trabajo. Para Lacan el nigno encuentra en el espejo la unidad du una frustrante fragmentaci'on que ordena su vida en la imagen del espejo. A modo de otro espejo m'as la entrevista de trabajo me ofrece una imagen integra de mi: si me convierto en mi trabajo resolver'e mi fragmentaci'on, de alguna manera, casi me abr'e convertido en flor como un narciso fundido con su propia imagen. Por eso prefiero finalmente escribir sobre ello y permanecer en esta querida fragmentaci'on escribiendo. Por supuesto lo de la entrevista era mentira, no hab'ia tal cita para hoy.